¿Es posible otro tipo de alergia al huevo?

¿Es posible otro tipo de alergia al huevo?

 

¿A quién afecta el síndrome ave-huevo? 

Este síndrome es más frecuente en adultos con predominio en mujeres jóvenes (en la cuarentena) que están en contacto con pájaros, frecuentemente con periquitos y con loros. También puede afectar a niños aunque es menor su frecuencia. 

¿Cómo empiezan los síntomas?

Suele coincidir el inicio de los síntomas con la compra de un ave, habitualmente un loro o periquito como mascota. 

Los síntomas iniciales suelen consistir en picor oculonasal, lagrimeo, estornudos e incluso dificultad respiratoria desarrollando un asma bronquial tras el contacto con el ave. 

Posteriormente,  meses o incluso años después del inicio del asma bronquial, comienzan con  picor faríngeo inmediato, vómitos, dolor abdominal y/o dificultad respiratoria tras la ingesta de huevo de gallina o carne de pollo.

Como podemos ver, tanto la inhalación (plumas) como la ingesta de proteínas (huevo) pueden desencadenar un asma bronquial. 

 

¿Hay diferencia entre la alergia al huevo en la infancia y el síndrome ave-huevo?

Efectivamente, son dos cosas diferentes.

Como ya sabemos la alergia al huevo es muy frecuente en la infancia. En general los alérgicos al huevo reaccionan principalmente a la clara de huevo por sensibilización a las proteínas de la clara de huevo (ovomucoide y ovoalbúmina).

En el caso del síndrome ave-huevo, la parte que produce síntomas es la yema del huevo. La proteína responsable es la alfa-livetina y  se encuentra en las plumas del ave, en los excrementos del ave  y además en la yema de huevo.

La alergia a huevo en niños suele evolucionar hacia la tolerancia, es decir, en el futuro muchos de ellos podrán llegar a comer huevo sin presentar reacciones. En el síndrome ave-huevo, la alergia alimentaria suele ser persistente, es decir, no llegan a tolerar el huevo.

Para entenderlo todo mejor, vamos a imaginarnos que un adulto o un niño tienen una mascota, por ejemplo periquitos. Lo primero que aparecería en estos pacientes sería la tos y la dificultad respiratoria con el contacto con los pájaros por sus plumas y/o por sus excrementos (al limpiar la jaula) y años o meses después empezarían a presentar picor oral, vómitos o síntomas cutáneos tras la ingesta de huevo. 

¿Qué tratamiento existe? 

En pacientes muy sintomáticos es muy importante sacar el ave de casa. Además se debe realizar una dieta exenta de huevo y derivados.

En algunos casos toleran el huevo muy hecho y únicamente les produce síntomas el huevo crudo, ya que la alfa-livetina es termolábil (se destruye con el calor), pero esto lo tendrá que valorar el alergólogo en la consulta para asesora la dieta a realizar al paciente.

Tras retirar las mascotas y limpiar el domicilio, la mejoría del asma bronquial suele ser espectacular, pero la alergia alimentaria suele persistir. 

 

¿Por qué ocurre este síndrome?

 Los síntomas se explican por reactividad cruzada, es decir, las proteínas de la yema del huevo, las de las plumas y las de la carne se parecen entre sí. Esta similitud produce la reacción  por inhalación o tras la ingesta. 

 

¿Cómo se diagnostica?

Como véis para un correcto diagnóstico es muy importante la valoración por un alergólogo.  En la consulta del alergólogo se realizarán unas pruebas cutáneas y una analítica sanguínea con IgE específica (anticuerpo protagonista en la alergia) entre otras pruebas diagnósticas. 

Como curiosidad, comentaros que  existen otros síndromes similares en los que encontramos una alergia a inhalantes y una alergia a alimentos por reactividad cruzada.  Uno de ellos es el síndrome gato-cerdo del que hablaré otro día si os apetece.

 

 

 



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