LLegamos a casa con el bebé… ¿y ahora qué?

LLegamos a casa con el bebé… ¿y ahora qué?

Es muy frecuente que tengamos todas las dudas del mundo cuando somos padres por primera vez y cuando llegamos del hospital a casa con nuestro hijo recién nacido, dentro de nosotros tenemos un mar de dudas, respeto, miedo e incertidumbre. A todos nos ha pasado y que levante la mano a quien no le haya ocurrido.

Muchas veces venís a la consulta los dos padres con vuestro hijo con miles de dudas y todas las dudas apuntadas en el móvil. Así que hoy he pensado hacer un post sobre las dudas de padres primerizos.

No es fácil ser padre y eso lo sabemos todos. Los niños no vienen con un manual de instrucciones debajo del brazo, ya nos gustaría a todos. Las preocupaciones ante la llegada de un hijo son normales, ya que ser padres significa tener una gran responsabilidad de por vida.

Voy a intentar hacer un repaso de lo más preguntado en la consulta, pero si tenéis alguna otra duda, preguntármelo y lo añadimos. 

 

“El bebé duerme haciendo unos ruidos nasales fuertes”.

Los ruidos extraños que hacen al respirar se debe a que sus fosas nasales son muy estrechas y el aire al pasar por ellas hace ruido. A veces estos ruidos aumentan si tienen mucosidad nasal. Se podría solucionar con lavados nasales con suero fisiológico.

 

“El bebé vomita”.

Hay que diferenciar entre vómitos y regurgitaciones. Las regurgitaciones en bebés son frecuentes sobretodo el primer año de vida. Se deben a la inmadurez del esfínter esofágico inferior que no puede cerrar bien la entrada al estómago, por lo que sale contenido del estómago al esófago. Suelen ser espontáneas y no violentas como los vómitos. Los vómitos la salida del alimento se produce con mucho esfuerzo y el niño suele llorar. En ocasiones durante una regurgitación la leche sale sin fuerza y se escurre por la comisura bucal o sale en forma de eructo.

Una regurgitación es algo normal ,es decir, fisiológico. A diferencia del vómito,que no sería normal y habría que consultarlo siempre con el pediatra. El caso de las regurgitaciones se pueden mejorar con medida posturales, es decir, incorporar un poco el tronco para que no esté completamente tumbado. 

 

“El bebé tiene legañas continuamente en un ojo”.

Durante la primera semana de vida podemos observar legañas en un único ojo, que lagrimea entre episodios. Eso ocurre debido a una obstrucción del conducto lagrimal que suele resolverse espontáneamente antes de los 6 meses de edad. 

Se puede tratar con lavados oculares con suero fisiológico y con masajes del saco lagrimal. En caso de empeoramiento en ocasiones se añaden colirios de antibióticos, consultad con vuestro pediatra. Si no se resuelve después de los 6 meses de edad, se debe valorar remitir al oftalmólogo.

 

“Tiene la piel como descamada”.

La piel de los recién nacidos suele descamarse a los pocos días de vida y por ello vemos como escamas en la piel o como si se estuviera pelando, apareciendo por el cuerpo, sobretodo en manos, pies y tobillos, pero es algo habitual y normal y se resuelve en unas semanas con hidratación cutánea.

 

“El bebé estornuda mucho, ¿no estará resfriado?”  A veces tiene hipo también.

Los estornudos son frecuentes y no significa que se estén acatarrados. Son reflejos del recién nacido que hacen que sus fosas nasales se limpien y se mantengan libres de mucosidades o de cuerpos extraños. 

El hipo en un recién nacido es algo normal. Son contracciones involuntarias del diafragma y al producirse un espasmo del mismo, se cierran las cuerdas vocales, produciendo el ruido característico del hipo.  un ocurre debido a come demasiado rápido y al dilatarse el estómago, estimula el nervio frénico. Desaparece solo y al bebé no le molesta al bebé.

 

“El bebé está estreñido”.

Hay que saber que un estreñimiento se caracteriza por heces duras, pero en este caso cuando os referís a vuestro hijo las heces son blandas incluso líquidas de lactancia materna, pero depone cada 3-4 días o más.  En este caso se trataría de una disquecia del lactante. Significa que el bebé no puede coordinar la presión abdominal con la relajación del esfínter anal, por lo que el ano se mantiene cerrado y no puede salir la deposición. No duele y con el tiempo aprenderá y madurará.

 

Bueno pues espero que os haya servido para tranquilizaros. Ya sabéis que seréis los mejores padres. Usad el sentido común y disfrutad que crecen rapidísimo.

 

 

 



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